Sudoku
Niveles de dificultad del sudoku: qué significa fácil, medio, difícil y experto
Dos sudokus con el mismo número de casillas rellenas pueden ser uno un paseo y el otro una pesadilla. La dificultad de un sudoku no depende de cuántas pistas trae, sino de qué razonamientos exige. Te explicamos cómo funciona y cómo elegir el nivel que te conviene.
El mito de las pistas
Es intuitivo pensar que un sudoku con más números de partida es más fácil. Y en general es cierto que los sudokus con 38 o 40 pistas suelen ser sencillos. Pero no es una regla: hay sudokus de 25 pistas que se resuelven solo con barridos, y sudokus de 30 que necesitan técnicas avanzadas. Lo que de verdad importa es cómo están colocadas esas pistas, y por tanto qué técnicas hacen falta para avanzar.
Un ejemplo extremo: el mínimo de pistas para que un sudoku tenga solución única es 17 (lo contamos en la historia del sudoku). Y aun así, el número de pistas por sí solo no dice qué técnicas va a pedir un sudoku.
Cómo se mide la dificultad de verdad
La forma más fiable de clasificar un sudoku es resolverlo como lo haría una persona: aplicando siempre la técnica más sencilla que permita avanzar y anotando cuál ha sido la más difícil necesaria. Si en todo el sudoku basta con el único oculto, es fácil. Si en algún momento hace falta una pareja desnuda, ya no lo es, aunque todo lo demás sea sencillo.
Así es exactamente como clasificamos los sudokus de Mente al Día. Un programa resuelve cada uno paso a paso, con un repertorio de técnicas humanas ordenadas de más sencilla a más compleja, y registra cuáles ha necesitado. En la página de cada sudoku te indicamos esas técnicas, para que sepas qué te vas a encontrar.
Los cuatro niveles de Mente al Día
Fácil
Entre 35 y 40 números de partida. Se resuelven de principio a fin con el único oculto y el candidato único, sin necesidad de apuntar notas. Son perfectos para aprender y para quien busca un rato relajado. Tiempo orientativo: de 10 a 20 minutos. Si estás empezando, lee cómo jugar al sudoku.
Medio
Alrededor de 30 números de partida. Casi todos se resuelven con las mismas técnicas básicas y sin notas, pero cuesta bastante más encontrar cada paso. Unos pocos piden ya candidatos bloqueados o apuntar notas en algún momento. Tiempo orientativo: de 20 a 35 minutos.
Difícil
Son sudokus «mínimos»: si se quitara cualquiera de sus pistas, dejarían de tener solución única. Todos exigen al menos una técnica intermedia: casi siempre candidatos bloqueados y, en aproximadamente uno de cada tres, también una pareja desnuda u oculta. Las notas son prácticamente imprescindibles. Tiempo orientativo: de 35 a 60 minutos. Las técnicas que necesitas están en técnicas intermedias.
Experto
Requieren al menos una técnica avanzada: la más habitual es el XY-Wing, y también aparecen X-Wing, tríos y, en contadas ocasiones, el pez espada. Son un reto incluso para jugadores con experiencia, pero todos tienen una única solución y se resuelven con lógica, sin adivinar. Tiempo orientativo: de 45 a 90 minutos. Prepárate con técnicas avanzadas.
Cómo saber cuándo subir de nivel
- Resuelves varios seguidos sin pistas ni errores. Es la señal más clara.
- Tu tiempo baja del rango orientativo. Si terminas los fáciles en menos de 10 minutos, los medios te esperan.
- Te aburres. El sudoku tiene que suponer un pequeño reto para ser divertido.
Y cuándo bajar: si llevas varios sudokus seguidos sin terminar, o si notas que juegas más con frustración que con gusto, vuelve un nivel atrás unos días. No hay ninguna prisa.
Los tiempos son solo orientativos
Los tiempos que indicamos son para un jugador con algo de práctica en ese nivel. Al empezar, es normal tardar el doble, y no pasa nada. Además, cada sudoku tiene su «momento difícil»: un punto concreto en el que cuesta más avanzar. Dos sudokus del mismo nivel pueden llevarte tiempos muy distintos según lo pronto que encuentres ese paso clave.
¿Y el sudoku del día?
El sudoku del día va subiendo de nivel a lo largo de la semana: los lunes y martes es fácil, de miércoles a viernes es de nivel medio, y el sábado y el domingo, con más tiempo libre, toca uno difícil. Es una buena forma de probar todos los niveles sin tener que elegir.
Cuando tengas claro tu nivel, puedes ir directamente a los fáciles, medios, difíciles o expertos.